Domingo, 14 de diciembre de 2008 |
| TELEVISIÓN EDUCATIVA |
Los niños y las niñas son más que espectadores frente al tema de los medios, son actores sociales, sujetos de derecho y consumidores activos de los mensajes mediáticos. Todos los estudios señalan que en Colombia ver televisión es la actividad favorita de los niños; son los televidentes más asiduos, ávidos consumidores de telenovelas y hasta de noticieros.
La televisión constituye, junto con los otros medios e infinidad de factores sociales, ese ambiente temático al que están expuestos los niños las 24 horas y que hoy en día se han convertido en sustento clave de su existencia.Por lo tanto, comenzamos a pensar en la televisión a partir del reconocimiento pleno de su carácter complejo y de ver el flujo de contenidos audiovisuales como una oportunidad para el desarrollo de procesos positivos, que permitan sinergias activas entre entidades públicas y privadas y el tipo de televisión que esperamos para nuestros hijos.Colombia tiene una serie de particularidades que hacen parte de ese ambiente mediático en el que se mueven sus niños y niñas: vivimos en un país con un altísimo porcentaje de población menor de 18 años, altos índices de pobreza, desplazamiento y vinculación a grupos armados irregulares de niños y niñas menores de 15 años.Nuestros niños, son espectadores de 4 a 6 horas diarias del medio y con un altísimo índice de penetración su consumo aumenta mientras baja el estrato y el nivel de escolarización. Para millones de niños en Colombia la televisión se convierte muchas veces en la única opción de contacto con el mundo, de entretenimiento y de educación. Más que preocuparnos por los efectos negativos del medio y sus consecuencias particulares, hemos querido enfatizar las posibilidades del mismo y sus implicaciones en el bienestar general. En medio de una crisis como la que vive Colombia, la televisión puede y debe ser un recurso integrador, gestora de convivencia, promotora de dialogo y tolerancia.Si sabemos ya que los niños y jóvenes son espectadores a lo largo del día y parte de la noche y que las franjas infantiles y juveniles no existen: ¿por qué no asumir la paradoja que nos plantea su enorme implantación, su omnipresencia, su carácter envolvente y mágico para dotar el flujo de contenidos de calidad?, ¿Por qué no convertir el medio en canal efectivo de divulgación de tradiciones históricas y culturales?, ¿Por qué no regular, producir e investigar teniendo en mente sus posibilidades en medio de una identidad diversa y segmentada como la nuestra?Iniciativas como la franja educativa y cultural de Señal Colombia, el portal de Aprende TV , son el comienzo de un proceso de cambio a corto, mediano y largo plazo, pero son sin duda un primer paso firme y optimista, motivado por la urgente necesidad de contar con una televisión constructora de valores, consiente de su rol en el ambiente mediático de los niños y niñas que conforman su público, atractiva, entretenida, diversa, acorde con las verdaderas necesidades de desarrollo de niños y niñas en Colombia: La “televisión de calidad” que nuestros hijos merecen y necesitan. Y por qué no, una experiencia útil para otros países de la región.
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